En busca de wellness y well-being [Columna]
Hace años, un amigo me preguntó qué diferencias encontraba entre wellness y well-being. Cuando me hicieron esa misma pregunta hace pocos días, me di cuenta de que mi respuesta seguía siendo la misma: el wellness consiste en “estar bien”, mientras que el well-being se refiere a “sentirse bien”. Para el idioma español, el contraste resulta aún más interesante, ya que ambas palabras suelen traducirse simplemente como “bienestar”. Esta aparente similitud puede generar confusión, especialmente cuando intentamos abordar estos términos desde una perspectiva más profesional o personal, y diferenciarlos como conceptos. Para entenderlo mejor, podemos comparar el wellness con el funcionamiento adecuado de los órganos de nuestro cuerpo, y el well-being, con lo que ese funcionamiento representa para cada uno. En ese sentido, el wellness puede verse como un objetivo intermedio entre el inicio de un cambio positivo en nuestra vida y el logro de lo que percibimos como bienestar o well-being.
Entre los muchos ejemplos posibles, está el del dinero: una cosa es tener recursos económicos, y otra muy distinta es saber administrarlos adecuadamente. Sin duda, el dinero facilita la realización de actividades significativas, pero no necesariamente conduce a la felicidad: hace falta algo más. De manera similar, el wellness físico, emocional, psicosocial, espiritual, laboral o financiero no garantiza que tengamos well-being. Esto podría depender de la integración de las distintas áreas ocupacionales que logramos realizar, así como de la percepción que tenemos sobre todos esos factores, tanto intrínsecos como extrínsecos.
Así que, ante nosotros surge una gran pregunta: ¿es indispensable el wellness —según lo hemos definido— para poder alcanzar el well-being? Ciertamente ayuda, pero no considero que sea el único requisito. En otras palabras, ¿es posible “sentirse bien” incluso en medio de los retos de la vida y de algún tipo de desbalance ocupacional, siempre que haya áreas que sí cuenten con wellness? Sostengo que sí.
En fin, podemos aspirar al wellness en las diferentes áreas de nuestra vida, pero recordemos que la meta no es la perfección, sino la felicidad. Aquello que nos brinda plenitud, un sentido de satisfacción y que además beneficia a quienes nos rodean, será fuente de algo más profundo: el well-being, tanto a nivel individual como para contribuir positivamente a la sociedad en la que vivimos.
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Escrito por: Massimiliano Di Nora, OTR/L, PTA/L.
junio/2025

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